dimarts, 7 d’agost del 2012

"Estoy bien"

- ¿Qué te pasa enana? -pregunté después de un largo rato de silencio en su habitación.
- Nada -se limitó a contestar, y en pocos segundos volvió el silencio.
Levanté la vista hacia ella, pero no me miró ni una sola vez. Era evidente que algo le pasaba. Pero en realidad, era normal en ella. Ella, siempre tan callada, tan reservada, tan desconfiada. Pero conmigo no era así, no. Llevábamos demasiado siendo amigas, siendo hermanas. Me miró de reojo y al ver que la estaba observando apartó la vista rápidamente, pero me dio tiempo a ver que estaba llorando. Suspiré y me levanté de su cama para sentarme en su alfombra morada con la mancha de zumo que nunca se iba. Me senté a su lado y esperé. Esperé a que dijera algo, a que diera la señal, o a que me diera permiso para hablar.
- De verdad, estoy bien -volió a mentir sin mirarme. Estaba fría, distante. Y eso me dolía.
- ¿Del cero al diez, cuánto crees que te creo?
- No lo sé.
Y se volvió a hacer el silencio. Era obvio que algo le pasaba. Y también era obvio que no quería hablar de ello, así que decidí respetarla y no sacarle el tema hasta que ella quisiera hablarlo. Me levanté ayudandome apoyando mis manos en mis rodillas para darme impulso y cogí mi móvil, que debía estar tirado por la cama.
- ¿Sabes qué vamos a hacer? -mi miró pero no me preguntó nada, así que seguí hablado-. Vamos a llamarle.
- ¿A quién? -me mató oír su voz tan débil, así que me senté de neuvo a su lado y, mientras marcaba y ponía el altavoz, le acariciaba el pelo con la mano que tenía libre.
- ¿A quién va a ser, tonta? ¡A Javi! -mi novio. Mi felicidad. Pero no lo hacía por mí, bueno, en parte quizás sí, pero también lo hacía por ella. Siempre se habían llevado tan bien y tan mal a la vez. Se peleaban siempre pero luego alguien hacia el esfuerzo de hacer sonreír al otro y amigos otra vez. Javi siempre conseguía hacerla reír. Siempre.
Marqué su móvil, pero antes de darle al botón de llamar, una mano se puso encima de la mía.
- Estoy enamorada -soltó de repente-. Pero no puedo decirte de quién, lo siento.
Por un momento se me pasó por la cabeza que mi mejor amiga estaba enamorado de Javi. Pero al instante me sentí la peor amiga por desconfiar así de ella, así que la abracé y le susurré un "todo saldrá bien", pero ella seguía igual. Así que llamé a mi novio, con la espranza de que la alegrara un poco.
- Hola, pequeño -hablé yo primera, después de poner el altavoz.
- Hola, pricesita -contestó él con la voz más dulce que había escuchado en toda mi vida, la que me enamoraba cada día. ¿Cómo podían hablar de música sin oír antes su voz?
Pero, después de oír su voz, escuché un llanto. Detrás de mi risa, observé un lágrima. Y entonces me di cuenta. En ese momento supe que debía elegir entre mi felicidad, y mi mejor amiga.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada